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Sanación

De todas las técnicas de sanación llegadas de Occidente desde Asia, la disciplina conocida como Reiki, constituye al mismo tiempo un tesoro inagotable de la cultura oriental y una bendición del universo infinito.

De forma natural, Reiki equilibra los centros energéticos y diluye los bloqueos funcionales. Induce a la armonía emotiva. Contribuye a eliminar toxinas, serena el espíritu y abre rumbos para la evolución consciente.

Sanación con Reiki

Una peculiaridad básica de Reiki consiste en que todo practicante o sanador debidamente iniciado por un maestro reconocido. Una vez iniciado, puede tratarse a sí mismo  o puede aplicarlo a otras personas. Muchas personas llegan a iniciarse en esta práctica porque buscan resolver “problemas de salud” personal. No obstante, cabe resaltar que Reiki va mucho más allá de la dimensión física. Reiki abre caminos de superación en lo espiritual, lo psíquico y lo emocional.

Sanar y curar

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Sanar y curar son dos prácticas absolutamente diferenciadas. En principio, salud sería el estado en que un ser ejerce normalmente todas sus funciones. Para la OMS ( Organización Mundial de Salud) salud constituye el bienestar físico, mental y social.

Sanar etimológicamente de ( del latín sanare y del inglés to heal)  es restituir la salud perdida o contribuir a que un paciente recobre su salud. Esta salud está alterada por bloqueos energéticos o por desórdenes funcionales, ambientales, emocionales o alimentarios.  Un sanador ( o armonizador) puede practicar la sanación sin necesidad de un diploma profesional concedido por una universidad.

En cambio, el acto de curar ( del latín guarire y del inglés to cure) se practica en la órbita médica y consiste en aplicar al enfermo los remedios correspondientes a su enfermedad. Esta se manifiesta en  carencias, infecciones o disfunciones crónicas. Eventualmente, ello incluye prácticas quirúrgicas o el uso de sofisticados recursos científicos, farmacéuticos y tecnológicos.

Sanar con Reiki no es sinónimo de misterio ni de magia. Su poder se basa en que su dinamismo natural apunta a estimular en el cuerpo humano sus propios recursos sanadores. Al mismo tiempo,  induce una honda capacidad de relajación y bienestar. Cada vez más es considerado como un complemento a las prácticas médicas institucionales. Ya es utilizado en muchos hospitales del mundo como complemento por ejemplo en salas preparto o en enfermos con tratamiento oncológico.

Niveles de Reiki

Reiki se enseña progresivamente en base a tres “grados” o “niveles” de Reiki que van complementándose a medida que el sanador pasa de la iniciación (o curso básico) al plano de prácticante (curso avanzado). Eventualmente, puede llegar a la maestría, tras un tercer ciclo de perfeccionamiento. Para empezar a efectuar sanación basta cursar el primer grado de reiki.

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